Apuntes a una crítica epistemológica al texto ‘Contra el progreso’ de Braulio Hornedo Rocha

(Correo enviado a braulion@matemagica.com.mx)

Me parece sumamente desafortunada y desatinada sus observaciones. He estado leyendo sus textos sobre el progreso, y en serio, no lo pude terminar. No quise esperar cuál es su idea de Nietzsche, a quien considero con demasiado cariño yo mi mentor como usted lo tiene para sus fantasmas. Comparto la idea que el progreso es una falacia; sólo que no comparto ni su punto de partida ni su desarrollo, siquiera comparto su posicionamiento pues su idea de contingencia aun está enmarcada en los términos nihilistas de la fisica, y no se hace más que subjetivar este absurdo físico. Para una sociedad y universos contingentes, consulte a P. Watzlawick. Y por cierto, consulte a la Gaya Ciencia, de Nieyzeche, para el tipo de racionalidad extramoral que se dispone hacer una vivisección del conocimiento como un hecho moral.

Permítame decirlo, pero no encuentro como un doctor en filosofía posea tanta inopia hacia los temas de la filosofía matemática y la historia de la ciencia.

Así que permítame ser puntual a la crítica que haré a unas partes de su texto:

La investigación de operaciones es un conjunto de métodos y técnicas para la planeación y toma de decisiones ante situaciones y problemas de gran complejidad, precisamente como los derivados de mantener en operación ejércitos de cientos de miles y hasta millones de hombres con su respectivo equipamiento e instalaciones en los diversos puntos de la Tierra que fueron escenarios del enfrentamiento bélico.”

Falso. Si quiere ver los hilos negros, comience por sus relaciones intelectuales con la siempre reformista y reaccionaria socialdemocracia, su Poniatowska y su Zaid, y piense usted si esta actitud reaccionaria no le fue implantada. La investigación de operaciones surge con Piaget y los estudios constructivistas del conocimiento desde el infante. Piaget y su equipo de colaboradores se encargaron de rastrear los supuestos de la investigación científica desde la noción de conceptos como espacio, figura, volumen, densidad, etc. Encontró PIaget que hay fases de desarrollo para dichos conceptos, y los dividió en tres: coordinaciones biofísicas (2-6 años), operaciones concretas (8-11 años) y en operaciones formales (12 años en adelante). Estas tres formas de desarrollo se imbrican entre sí sin haber una “progresion” entre ellas, no como una auténtica autorregulación no lineal de acomodamientos y asimilaciones. Consecuentemente, los planes de estudios ceñidos a las propuestas piagetianas, son los que un tiempo estipularon que la educación matemática a nivel secundaria puede verse fundamentada del mismo modo que trabajaban Newton. Hoy los planes de estudio de inspiración piagetiano se echaron abajo desde los años 2000, posponiendo hasta preparatorio lo que niños de 12-15 de secunaria aprendimo tiempo atrás en el plano cartesiano y el estudio de algunas funciones matemáticas (ya pasaremos a hablar sobre mates). O sea que a través de estos estudios cognitivos se retrata la progresión civilizatoria en cuanto a su estatus epistemológico. Estudie a Piaget y vea como es usado el “operativismo” en lo posterior al concepto de autorregulación, y verá que sólo MAturana se acerca a su conceptuación tanto cognitiva como neurocognitiva. Y por cierto, en la cognición Piaget ni MAturana hacen distinción de la afectividad o de la inteligibilidad. ¡Ah! Y no venga de mosquita muerta a quejarse por los experimentos de piaget: a ningún niño se le dañó ni se le manipuló para estos experimentos, más de 15,000 experimentos tan sólo en Ginebra y partes de Francia, luego, replicados estos experimentos en Argentina y Mëxico para rastrear el desarrollo de la escritura a través del símbolo en el niño.
Lo que USTED HACE ES REALMENTE EJERCER LA ELIPSIS en sus declaraciones, tergiversando la verdad.


se encuentran: la teoría de juegos (6) formalizada en 1944 por el matemático John Von Neumann y el economista y matemático Oskar Morgenstern. La cibernética (7) (o teoría de la comunicación y el control) propuesta más que fundada o creada por el matemático Norbert Wiener y el neurofisiólogo Arturo Rosenblueth en 1948. La teoría general de sistemas (8), igualmente propuesta por el biólogo Ludwig von Bertalanfy en 1950. La teoría de catástrofes de René Thom y E.C. Zeeman en 1970. La teoría del caos formulada por David Ruelle, Edward Lorenz y otros en 1980 y finalmente la teoría del sistema adaptativo complejo (CAS), propuesta por John Holland, Murray Gell-Mann, Harold Morowitz”.

¿TIene usted idea de cómo nacen realmente estas disciplinas? ¡Está usted a nivel del doctorado! Estas semblanzas tan simples déjelos a preparatoria. Entiendo que para muchos la 2da guerra haya movilizada quien sabe cuantas cosas de la humanidad, y para muchos historiadores, parece esto les responde muchas cosas. Por ejemplo, Wiener fue llamado a cumplir su servicio militar, no al campo de batalla: lo pusieron a colaborar con ingleses para fabricar un ARMA DE DEFENSA ANTI-ÁEREO. De no cumplir su servicio militar, es lo mismo que traicion a la patria; y Wiener siendo conservador como es, no podía darse ese lujo. Por supuesto, me hubiera encantado que WIener haya sido desterrado de EU, como prueba de su valor, pero creo que nadie tiene el derecho de criticar las decisiones personales de cada individuo. Lo justo para él sería decir se halló entre la espada y la pared: y lo resolvió como mejor pudo: como ingeniero que era. Por otro lado, si tanto aprecia usted a la UNAM, acérquese al CEIICH, con José Amozurrutia. Él está desarrollando un sistema adaptativo para la investigación interdisciplinaria que no le pide nada a sus temores como investigador. Pues bien, la teoría general de sistemas nace a partir de la autonomía de un grupo de científicos, entre ellos Bertalanffy y Kenneth Building que académicamente les tomó mucho tiempo, pero el clima intelectual de la época ya estaba en condiciones de asimilar. Building es bien conocido por hacer la crítica actual a la economía, ya no basada en la obtención del plusvalor (extracción del valor y riqueza del trabajo, sino en la obtención de riqueza a través del consumo) también conocido como utilidad marginal en economía esta última. Jamás se le ocurrió a esta gente desarrollar una “ciencia del control” como se le calumnia; sucede que para principios de la década de los 20, Bertalanffy ya venía abogando por la interdisciplinariedad de las ciencias dado el hecho que manifestaban espacios de convergencia en la producción del conocimiento. Hasta los años 50 obtuvó autonomía propia en uno de los centros de estudio en que trabajó. Ciertamente podemos criticar a Bertalanffy de ser un liberal: en sus matemáticas se hace apología de la competencia y la reificación del mercado; pero afortunadamente Kenneth Building estaba allí para ponerlo en su sitio. Está pues, desfasado el señalamiento crítico que ni se profundiza, y este desafase es justo la MATHESIS de la teoría liberal. Para el empleo libre de las matemáticas, termine de leer a Wiener, y échele un ojo a Mendelbrot. Ambos llegan a la conclusión que las matemáticas aplicadas al mercado o debieran hacerse con cuidado o no hacerse en definitiva dada las constantes fluctuaciones por las que son imposible atribuirles una medida arbitraria al valor, especialmente, al valor de cambio. Y acerca del caos ¿tiene usted idea que un caos probabilístico significa precisamente conocer sus estados posibles a diferencia de un mundo contingente matemáticamente determinado por el infinito y el concepto de límite en cálculo integral? ¿Sabe usted que el cálculo integral es la OPERACIÓN opuesta al cálculo diferencial? ¿Sabe que la geometría proyectiva es la OPERACIÓN opuesta a la geometría analítica? ¿Dia y luz, no puede ir sin imaginación ni formalismo? Pues esta unión de formalismo y creatividad es una de las cosas primordiales que le preocupa al constructivismo (refiriéndome a los pioneros del constructivismo más audaces como Piaget, Bateson, Glasserfeld, y ese ambiguo de von Foerster a quien no se puede le negar su genialidad).

“Finalmente y para cerrar esta serie de enigmáticas coincidencias entre México y la cibernética, cabe señalar que la introducción a este libro fue signada por Wiener en el Instituto Nacional de Cardiología de la ciudad de México en noviembre de 1947.”

Como todo el texto, medias verdades. Pero dos medias verdades no suman una verdad en lógica proposicional ¿eso lo sabe? Pues este es el problema de la incompletitud de Gödel. La verdad es la verdad, al menos, nos aproximamos a ella, no la obstaculizamos. O sea que las aporías filosóficas de este tipo no responden a los grandes problemas de la humanidad, antes bien, las aporías maximizan estos problemas ante la confusión generalizada que provoca. No sólo se trata de un genio loco como tratan poner a Wiener (ni que decir que la palabra kubernetes hace referencia a un tipo de poblador griego asociado a la artes navales; precisamente, a estos pobladores se les concedió las fiestas de las cibernesias en los meses de otoño. Las fiestas de la cibernesia eran para celebrar la liberación del pueblo de las garras del Minotauro y el cese a las víctimas sacrificadas a este ser mítico. Lo más curioso es que una mala traducción de “kubernetes” al latín vulgar derivó en “gubernales” asociado a la administración que hace Ampere. Puede usted consultar la obra clásica de Plutarco sobre las fiestas de la “cibernesia” o la “gubernesia” en razón de haber salvado a este pueblo griego de aquél minotauro). Le recomiendo el libro Dios y gólem, y leer directamente Cibernética o el control de animales y plantas. Si usted tiene preparación matemática, entenderá lo que allí se expone no como una ciencia de la predicción, SINO UNA CIENCIA DE LA TRANSFORMACIÓN Y UNA CIENCIA DE LAS POSIBILIDADES NO DETERMINADAS PROBABILÍSTICAMENTE, ambos libros de Wiener. En Dios y gólem, y al final de CIbernética y sociedad, indica como la propia idea de “control” deriva del clima político de posguerra, del que se distancia enormemente y se lamenta de haber acuñado del término, no tanto como los términos de transformación y regulación que vendrá a cultivar después. Asimismo, después de su participación con los militares, inicia su perspectiva pacifista (y entablar relaciones con algunos sindicatos moderados y radicales en EU para exhortarlos al pensamiento cibernético). De hecho, Wiener firma un documento contra el proyecto de Manhatan, el que desarrollara la bomba atómica, el mism proyecto que involucraba grandes “pacifistas” y grandes reaccionarios político, pues sabía que las aplicaciones de la cibernética tenían un uso desastroso en las secuenciaciones necesarias para liberar la energía atómica. Fue un duro crítico también de Einstein. Wiener, en serio, se merece más que oscurecerlo ingratamente como intelectual.

Por otro lado, existe una generación social del conocimiento, no se trata de la observación de grandes personalidad como usted hace con su historia de bronce (¿acaso no recordemos como el propio Braudel condenaba esta forma de historia desde la escuela de anales?) Es que permítame informarle que la cibernética de primer y segundo orden no nacen con Ampere. La cibernética de primer orden nace con las conferencias de Macys que era un auténtico hervidero intelectual acerca de los alcances que puede tener la unión de mente y materia.  En esas conferencias estuvo Rosenblueth, por supuesto; pero también antropólogos grandiosos como M. Mead y su esposo G. Bateson. De estas conferencias, será McCulloh de quien se deriva una teoría sistémica estatal, o bien, una teoría cibernética libre y accesible para el pueblo, a través de Stafford Beer. Posteriormente, Beer entabla relaciones con nada más que Salvador Allende. Pues esa cibernética para el pueblo fue una tentativa socialista llamada “Cybersin” en Chile, que, perfectamente planificada, pero, desafortunadamente, no prosperó por el golpe de estado de Pinochet. Indáguelo, y verá usted que más que “enigma” se va hallar cosas muy coherentes y fascinantes respecto a la epistemología del siglo XXI y su validez política. Retomando la cibernética de 1 y 2do. orden, es von Foerster quien, dando cuenta de los métodos psicologistas para la construcción de la objetividad, se dio cuenta que dicha objetividad clásicamente ha sido una psicosis de la causación. Para ello se apoyó en T. Szasz, pionero de la antipsiquiatria para diagnosticar el estado epistemológico de las disciplinas científicas, una de “disgnosis”. Consulte el libro Las semillas de la cibernética de Von FOerster. La cibernética de segundo orden, pues, estaría respondiendo a cosas como ¿es “enfermedad” lo que otros y yo mismo veo como “enfermedad”? ¿es “objetividad” mi idea de lo “objetivo”? ¿es objetividad lo que otros ven como objetivo? ¿qué imbricación tienen las relaciones humanas con las relaciones ambientales? Pero una derivación ontológica aun mayor a todas estas se puede derivar si partimos que existe un sujeto de los sujetos identificado en nuestro desarollo psicogenético y filogenético (Piaget), o bien, un sujeto como especia orgánica. No sería ese sujeto de los sujetos otra cosa que nuestra experiencia cultural, nustra cosmogonía como pueblos, “visiones de mundo” y “mundos-vida”, y más significaciones, un sujeto muy deteriorado justo es decir.

 
“El adjetivo científico aplicado tanto a la sociología como a la política (surgidas entre algunas de las primeras ciencias sociales) es consecuencia del clima intelectual de la Ilustración en el siglo XVIII, clima que desemboca y culmina en la filosofía del Positivismo y la fe devota en el progreso derivado de la ciencia. Esta filosofía se desprende principalmente de los trabajos de Auguste Comte (1798-1857) y John Stuart Mill (1806-1873) al despuntar el siglo XIX”. ¿No ha hecho usted la relación crítica entre Stuart Mill y Proudhon? Ambos parten de la idea de equilibrio, la misma idea de equilibrio termodinámico desarrollado por GIbbs y Maxwell. Por supuesto, elejgir entre Proudhon o MIll es cuestión de afinidad. Yo elijo a Proudhon; pero tengo que aceptar de este hecho de afinidad con Proudhon dos cosas: MIll es un formidable adversario liberal, en un tiempo que el liberalismo era sinónimo de “progresismo” y no la caricatura de mercado que hoy conocemos de la escuela neoclásica. O sea que Mill no es positivista. Además, Proudhon lo rescata al tipificar lógicamente el contrato federal y sus productos históricos ya proyectados en contrato sinalagmático y en contrato conmutativo (de hecho, ambas ideas de lógica bilateral y conmutativa, respectivamente, son totalmente comparables a las operaciones matemáticas de permutación y conmutatividad para cualquier composición matemática; o sea que es posible organizar una cooperativa conforme a principio lógicos que den cuenta de la solidaridad para instrumentar precisamente la acción política, claro, en un medio federado ideal). Especialmente de Mill su idea de principio de compensación es ampliamente calumniado entre los propios liberalistas, pero también, su idea de utilitarismo del bienestar no le pide nada al princidio federativo de Proudhon y sus principios mutualistas. Debiera pues, usted reconocer, como prueba de su probidad intelectual como doctor en filosofía, el reconocimiento de nuestros grandes adversarios, por puro FAIR PLAY. Nosotros los anarquistas no invisibiizamos a las personas, tampoco a nuestros adversarios intelectuales. El hecho que se la pase endilgándole oscuridades como “enigmáticamente” a la relación entre Liebniz y Newton o Wiener y Ronseblueth, no es más que prueba de su propio inopia por tratar estos temas.

derivada

¿Puede usted entender esto? La imagen que usted pone en su capítulo “Del ábaco a la calculadora”. Se trata del comportamiento de una función (ni digamos ya que el ábaco fue importado de Oriente, para seguir con la tendencia anacrónica que usted hace en el texto). Las líneas rojas se conocen también como tangencias. Pero el comportamiento de este estudio de funciones, las que describen este tipo de curvas, son funciones algebraicas elevadas al cubo (al elevarse el exponente, las curvas comienzan a tomar fenómenos de retroalimentación y recursividad, inentendibles hasta Wiener al describir el movimiento browniano; pero especialmente las ecuaciones en neurofisiología tratan con ecuaciones diferenciales de hasta ocho y nueve grados. Lo que es más, el movimiento browniano, que describe desde las trayectorias de soluciones coloidades dispersándose, las trayectorias en zig-zag de un mosquito, y muchas clases más de vaivenes, no se pueden predecir, pero se pueden conocer los estados posibles en que el ángulo de sus direcciones son modificados. El movimiento browniano es una de las ecuaciones que Einstein dejó sin resolver, y fue Wiener quien la resolvió). Practicamente la resolución de todas estas ecuaciones, para tiempos de Newton, no habían sido estudiadas a profunidad (acaso por Fermat y Euler) hasta Lagrange y Galois, que implementarán resolución de polonomios. Este tipo de funciones cúbicas, y de más grado, son simplificadas en ecuaciones lineales transformando sus exponentes a coeficientes: de aquí tenemos el comportamiento sinoidal de la frecuencia del calor estudiada por Fourier, también aplicado a la propagación de ondas del sonido. De hecho, hasta antes de Fourier (Fourier el ingeniero, no el socialista) este tipo de ecuaciones y gráficas no eran empleadas más que como divertimentos académicos sin aplicarlos al mundo de la realidad, y tuvieron que pasar otros 30 o 40 años para que se hicieran de común después de Fourier (estamos hablando que aun a principios del s. XIX las frecuencias para el calor y el sonido eran todavía raras porque en esencia son funciones trigonométricas no lineales en cálculo integral). Por otro lado, el estudio de las tangencias, eso es precisamente una de las coordenadas que iniciarán el paso de la geometría euclidiana a una no euclidiana. ¡Ay! ¡Pero en usted no hay ningún lenguaje matemático capaz de asirse al derrotero epistemológico, meras semblanzas de nivel de preparatoria, REINA EN USTED DEMASIADO EL ANACRONISMO! Y eso que yo estudio matemáticas por mi cuenta, de manera autodidacta. Así, pues, para poder leer esa gráfica sinoidal ¿sabe usted que el concepto de función matemática es anterior a NEwton, y sin el concepto de función no se podría haber llegado a los resultados de Newton y Liebniz, y que usted no puede esclarecer? ¿Sabe usted que es la geometría euclidiana? ¿Sabe usted la diferencia entre un vector y un tensor? ¿Sabe que todas las funciones matemáticas tienen este tipo de representación gráfica? ¿Sabe qué es la geometría no euclidiana de Einstein y Poincaré? ¿Sabe usted que el concepto de infinito matemático está imbido en Wiener para abandonar expresar la teoría probabilística? ¡Ay! EL VERDADERO ENIGMA ES QUE A NIVEL DE DOCTORADO ESTA CLASE DE COSAS SIN NIVEL DE SAPIENCIA SEAN AVALADAAAAAS!!! SI en verdad va a hacer crítica del progreso, tiene que entender bajo que supuestos sumamente fundamentales han discurridos los mitos cientificos y metodológicos. Y entérese ¡las matemáticas también han entendido que la teleología no le sirve absolutamente de nada para entender el número y el comportamiento de las funciones matemáticas!


En fin, aquí le dejo. Me he quedado con un mal sabor de boca con su texto, viniendo de un anarquista. No terminaría yo de desbrozar la mala hireba cultivada en sus textos, ni soy de tan generosas intenciones, ni terminaría de decirle yo a usted que Proudhon ya estaba listo al pensamiento de las ciencias de la complejidad tras su idea de equilibrio y autogobierno. Y tampoco creo yo que termine de reprocharle a usted sus andanzas con Poniatowska, y las calumnias al anarquismo de esta momia consagrada por los oficiosos cuando fueron los acontecimientos del 1ro. de diciembre en San Lázaro y Centro Histórico, a los que me sumé, por supuesto, no nada más como dizque intelectual (ese nivel de crítica no la asumo pues entiendo es mero argüende, pero sí que es para señalarlo y que otros se lo tomen más en serio que yo ¡ja!). Si está usted interesado, échele un ojo al adjunto de este correo. Forma parte de un trabajo próximo que voy a presentar, así que está incompleto. Pero creo que le puede servir usted para lo que es el desarrollo de la epistemología que usted trata de criticar. Yo me pregunto seriamente si todo este pensamiento posmo, toda esta reacción neoclasista a través de la subjetividad, algún día logrará encajar el lenguaje semántico de sus enunciaciones con el desarrollo socioepistémico de sus sociedades. No veo al reaccionario subjetivista distinto al ensoñador empírico que ha cosificado y vuelto un fetiche su experiencia “pura y objetiva”: ambas polarizaciones son la prueba de la polarización política con que se extienden estos significados en la modernidad tardía. Ambas polarizaciones, hacia el subjetivismo o hacia el empirismo, son los puntos de inflexión de este falso progreso: el que busca la conquista del sujeto y la atomización de su experiencia cultural.

Quién elige ser santo entre animales

Siempre que trato apreciar a un espíritu que destila bondad, lo que se dice espíritu piadoso, percibo un abotagamiento perfecto en todos sus sentidos, y en el sentido de sus enunciados –no me inspiran para nada exuberancia alguna, o estado de gracia como esta decrepitud de cebo, de bestia dócil en engorda, de lobo alfa disfrazado de cordero entre los corderos. Habría que ayudarse a sí por encima de este desprecio interno que ha llevado descuidar el cultivo del cuerpo y mente y atender lo posible a la frugalidad, que en solitario se cultiva la abundancia y en compañía se disfruta su cosecha. ¿Qué podrían ofrecer cuerpo y mente, estériles y descuidados, como un descuido en la atención al prójimo? El deterioro a la salud es el auténtico deterioro moral.

Pastores para la gracia de cachorros, no determinan extremo alguno: todo en éstos espíritus es medianía –desistiéndose enseguida de la tarea de hallarle centro a una superficie esférica y rechoncha. Capacidad terrible de olvidar lo humano, quiero decir, su animalidad insustituible, siempre tendrán la oportunidad de transmitir el mito de sermones institutrices cuando ya la salud no inspira sino quimeras; moral nodriza de teta púdica porque ha sabido procurar la admiración de siervos y otros animales de presa –cazando a deshora este lobo vestido de cordero, procurando impacto certero en el cuerpo más adolorido hasta conseguirse la satisfacción de encajar colmillos, y mordizquear la razón de su apetito; el trance de un estado mórbido y apacible donde el conflicto parezca anormal, donde preservar la presa es mantenerla famélica, en hambre constante: totalmente dependiente de la ayuda.

Todo lo que hay de natural es la preservación de conflictos –y encima de ello los artificios que lo suplen. Enseguida contemplo a dichos espíritus de la ventura pregonando la buena nueva de los cielos externos o internos del homínido, escondidos a la posibilidad de cambio por la superstición más grosera que supone toda causalidad; que la causalidad es la superstición: el prójimo como causa es la causa de mi bondad, y toda sublimación de apariencias nobles es un pretexto para quien perdió arco y hacha hasta convertirse en pregonero. Legítimo verdugo, otorgándose un lugar a nuestras víctimas al tender la mano. En todo acto de ayuda hay un acto de conquista –y el invasor piadoso pasó a retirarse sin remordimiento alguno especulando el corazón, llevándose los miembros fantasmas de sueños amputados.

A fuerza de estereotipia

El poder no explica la política. Conlleva a un orden de confusión semántica y de secuenciación tal como decir “las células están compuestas por tejidos”, esto es, “las relaciones de dominación están compuestas por poderes”. Antes bien, las relaciones políticas, y eso que la lingüística originalmente llamó “contexto”, explican un proceso histórico en su relación pragmática, es decir, entre la eficiencia organizativa entre medio y fin, que conviene no sólo a una relación productiva, “medios de existencia” en Kropotkin, sino también toda esa maraña de turbaciones llamada cultura cuyo vehículo más connotado vuelve a ser el lenguaje en sus abstracciones y concreciones. De modo las relaciones de dominación tienen un producto el cual es el poder, mejor dicho: tanto las sociedades como personas especialmente autárquicas tienen como producto la voluntad de dominar, no menos importante como la voluntad de servidumbre, pero dos productos, al fin y al cabo, de relaciones desfasadas de antemano. ¡Oh! ¡Pero si la fatalidad es que todas esas concreciones y abstracciones son las inercias del pasado para volver a repetirse una y otra vez.¿Es la tensión histórica meramente una reacción al poder o una auténtica ruptura con el antes y el después?

Islas de espíritus santos

¡Hey! ¡Sí, ustedes, poetizas y poetas! Hechiceros y náufragos en busca del oro de los vientos: ¡yo los invoco y les mando a dormir temprano! —Del ingenio sus palabras rebosante de luz, mi piel se eriza de palpar su aliento, y plañir penínsulas tendidas hacia vuelos pescadores para perderme con el insonmio; pero hay islas y continentes apreciables mucho más a la distancia pues habitar demasiado tiempo en ellos resulta lo mismo a contagiarse de hastío.

Desde las profundidades y las alturas se me presentan, astros henchidos por la aurora universal; practicantes de alquimia, y del secreto oscuro de vivir sangrando, intermitentemente, o desvariando ¡ah! reclaman con oleaje las rutas bestialmente humanas del gozo y la tribulación. Poetizas y hechiceros ¡también hay por detrás vejestorios y sapos ruines clamando ser reinas y príncipes para acompañarles! En esos claroscuros, salvajía la honestidad de este océano por mecer a sus bravos marineros, indomable la poesía derramada al mar y al desierto por los gritos pelones de las esfinges; una lobera precaria con sus cachorros hambrientos y huérfanos tan sólo por habitar el mundo, retando al silencio para escapar de su caverna, lejos de los patronazgos y las arañas ponzoñosas –para inundarlo todo con los piélagos de sus letras una generación entera de cazadores indomables.

Alcanzados el abismo y el zenit, saboreados hasta el hartazgo esos músculos capturados de las jaurías y las madrigueras, absurdas son las especies terrestres y costeras al hogar, congregados allí también el santo y el maldito: arrimándose uno para pescar a las orillas, otro para embarcarse en busca de presas formidables. Allí, en la tremenda nada suspendida bajo los océanos, o sobre las montañas, en lo más subterráneo y altivo del corazón humano –entonces la iluminación poética se torna transparente, un vivir de oráculo para tiempos calamitosos, y un recobrar aliento como un divertido bostezo, exhalando en ello piedra y magma y corales y todo el amor de las plantas hasta formarse los atolones, y luego una costa virgen y cristalina, formando islas, lejos de tierra firme a la cual han de arribar más náufragos hemorragias —creando este desmesurado reguero de tinta con la espuma efervescente de los pueblos.

Sí, santo y maldito, de espíritu santo los hacedores de milagros, los que cultivan la pesca a pesar del desamparo, a quienes la virtud de la labranza y el ahínco parecen ser dados por el toque de seres celestiales —ellos son reconocidos por la funda siempre envainada de sus armas, letales de deberes, a veces comediantes, a veces héroes de sí y de la virtud.

Pero los espíritus malditos, los científicos de la magia y la moral, de abismos inquietantes—perdurables con el misterio del genio retorcido, el sacrosanto misterio de transitar los recovecos solitarios que nos señala la medianoche— ¡hacen crispar al laborioso, fácilmente reconocibles por su espada desenvainada! cuyo único escudo es el pecho ronco, atisbado de duda fértil, de improvisación y de bostezo.

No obstante, entre los dos, existe un tercer animal semi-dios (¡y muchos más!); aquél cuyos pies no están hechos para la tierra, pero aterriza a ella como una breve invitación a bailar, y a retozar sobre ella como cualquier ave majestuosa consigue con sus rituales completar su imagen de saurio primordial. ¿Será que la frivolidad hace poner los pies en tierra, acicalar las plumas, educando a las estrellas a ser constelaciones? Toda vez reestablecido con lo cotidiano, ese ser tiene que volver a remontar los aires con alas gordas y poderosas, chisporroteando alegremente entre los espíritus libres y los acerrecifes. De continuar en el suelo demasiado tiempo, lo más banal puede procurarle alimento fácil —¡o sea el más rastrero!

Nota amarga para economistas

El valor se modifica por la sola observación de sus interventores. Pedirles neutralidad en tales condiciones es pedirles “esconder la mano” una vez arrojada la piedra. Pero yo lanzo la siguiente exclamación: ¡la economía hasta ahora sigue persiguiendo fantasmas al determinar tanto racional como metafísicamente el valor! Cree hallar “leyes naturales” en las relaciones sociales, como esta “la relación entre población y disponibilidad de recursos” ¡también conocida como ley de Malthus! Esta relación es puramente constructiva dentro de algo conocido entre matemáticos como “valor escalar”, esto es, son componentes matemáticos meramente compositivos desde una simple acción tan convencional como lo es una medición, sin embargo, cobra la forma de ecuación diferencial con el objetivo de obtener un espacio geométrico con el cual calzar la mentada medición. ¡Pero la medición es tan arbitraria como decir “mi pie y solo mi exclusivo pie miden exactamente 50 pasos el largo de mi casa”! En otras palabras, uno puede construir modelos matemáticos utilizando las variables empíricasque el medio es capaz de soportar en sus relaciones y transformarlo a lenguajes matemáticos de modo que respondan a la realidad de tan complejas relaciones sociales. Los clásicos a lo anterior lo toman por “ley de oferta y de mercado” a las arbitrariedades para medir el paso y largo de la casa, es decir, a los convencionalismos arrojados por los valores escalares para medir los precios y la demanda, y tal cual, como una ley inexorable para cada grupo social que deberá cumplir. O que tal la depreciación del valor que el capitalista en su sueño cree maximizar ¡eso hace al reducir el precio al abarrotarlo y sobreproducirlo, depreciar su valor! O de encarecerlo ¡qué más da! ¡Ay, qué limitados están tanto materialistas como liberales neoclásicos! Se me presentan uno y otro complementándose en sus reyertas, uno y otro mediante la asíntota de la explotación congeniando la izquierda política y la derecha, con tal de sostener su tipo de dinámica detestable para esos principios de institución y de leyes absurdas.

Si el “bienestar” fuera exclusivamente la “distribución material de x” ¡esa x bien puede llamarse MIERDA!

Madurez y evolución de la conciencia orgánica

Finaliza el tiempo de las autodefiniciones al cabo del fracaso y de su total reposición, a cabo de remover los escombros del descontento… Terminada la fastuosidad de los primeros ímpetus juveniles acontecen los atisbos de nuevas órbitas anexadas a nuestra persona, dibujándonos con el resto de constelaciones que es la humanidad a construir el espacio que sea capaz de hacer posible la vida y la muerte como los mitos más saludables –para volver con los fantasmas del viento, con los gritos eléctricos del momento, y atestiguar los avatares racionales del átomo y del plasma inspirándonos de una vida circunspecta con el fin de llegar a encontrar en lo más sencillo y cotidiano la simiente del entendimiento, nuestra parcela y campo de juegos.

Consumido en tiempo y carne, en la pérdida y en la ingravidez de los despojos, madura el seso y sus nervios con dirección a las nuevas constataciones, como quien sabe de lo que es capaz, dispuesto a las nuevos descubrimientos que su personalidad le había reservado para días de combate y de sosiego, para días futuros vislumbrados en las edades infantiles como jamás se habían sospechado. Alcanzado un nuevo estadio de esplendor, conmovida cada etapa de nuestro desarrollo, un hermoso microcosmos alumbra removiendo nuestros antiguos combustibles en la más serena de las implosiones, y estallar nuestro universo en risas y en lágrimas repartidas a la sazón de los encuentros, con el único límite de la condición humana más cercana a nuestro crecimiento para despuntar al mediodía, y seguir ardiendo en el anonimato de la historia, entre los anales remotos por cada una de estas explosiones.

Alcanzada una nueva fase nuclear, un vasto cúmulo de estrellas habían esperado ansiosas a reunirse, a desobedecer y a jugar con las leyes universales; y se aglutinan y se tocan, y se arremolinan en las vecindades espirales de la evolución nucleótida para convertirnos en el vínculo onírico de las galaxias, y junto a la capas geológicas, y junto a los muertos, que nos emiten todavía en sus pulsaciones estos latidos ingobernables de amor y de locura, cíclicamente los muertos repitiendo sus púlsares con el giro de su ritmo sombrío y universal; allá y acá la sombra del silencio, el grito de los eclipses, al acecho siempre la oscuridad que se lo traga todo en el vacío, de donde proviene el motor iluminado de nuestro sol nocturno. ¡Quien fuera eclipse para opacar al mismo sol, el augruio de los desastres y las buenas nuevas, o una supernova para ser el faro de los viajeros! ¡Quien fuera placenta y semilla! Así, en la penumbra del mundo para registrar la vida y sus pormenores, tras la sombra para revelar la fotografía cosmogónica de la evolución, en los exquisitos puntos suspensivos antes de abrir las crisálidas, en el aire más gélido, danzamos junto a los rituales de la ciencia para pensarse la naturaleza a sí misma con el producto de sus cerebros –¡que haría falta elevar a dios hasta la misma vida! para convertirla en la mejor de nuestros enemigos, y darle muerte también a ella alojándola en el desierto de la sospecha, con el sueño hirviendo y la vigilia al paso; y redimirnos por encima de fósiles y sustratos, disputándonos con el tiempo la pasión por destruir la eternidad…

…De este modo transcurre la evolución y la revolución en edades de creatura, en edades de conciencia, de individuo y sociedad: Somos constructo de estrellas en continua progresión, indómita espiral del átomo hechos para sueños tautológicos; nada menos que un signo operatorio atentos a la caricia de las piedras, una mueca astrofísica lanzada al azar que todavía no encuentra su significado, ensayando en el vacío cosmogónico del plástico apenas un significante; una y otra vez los estadios civilizatorios anteriores van sobreponiéndose y compensándose para resarcir la ausencia histórica de una meta, y se descompensan y se disgregan continuando la lucha incesante contra nosotros mismos, contra la naturaleza inclusive, contra su indiferencia cosmológicamente mediada por la condición humana –y nosotros apenas aquí, en este leve dormitar de algún dios nostálgico tratando de cautivarla a ella, a la naturaleza, con el drama de nuestro desconcierto, tratando de cautivar el espíritu de su belleza con las creaciones de los artistas y de los poetas, y de los científicos e ingenieros otrora artesanos, y de ajusticiarla, y de APROPIARLA, y de hacer dignos sus reductos según a “nuestros derechos”; lenta y tortuosa, impetuosa a veces, otras ecuánime, el impulso de la civilización por dosificar su desenfreno, por hallarle propiamente un significado a la demarcación de nuestra cosmogonía donde todavía es ensayo, donde sólo es prueba, sólo un prototipo de organismo que parece congelarse en su pasado.

Se nos presentan las covalencia electrónicas del carbono y el mineral para recordarnos nuestra futilidad y excepción, para guiar nuestros pasos nigromantes en lo más cotidiano e inefable, en lo vulgar y en lo reverente, hasta darnos una idea de lo que es digno de apreciarse, lo que sí es digno de ser vivido contra la indiferencia del cosmos, contra los estereotipos y las convenciones no convenidas evitando con ello la disminución de cualquiera de las potencias de la vida aun a costa de arrancarse las raíces de la identidad, y mejor todavía, a riesgo de convertirnos en una estrella errante expulsada de sus órbitas para pertenecer ¡sin pena ni gloria! al resto de cometas que fertilizan el espacio sideral.

Prólogo a una libro ya editado

“Emma Goldman. Anarquismo para todos y para nadie”.

 

Hablar de Emma Goldman es hablar de humanidad, de claroscuros y fortalezas, resueltas apenas en la integridad de un espíritu apasionado, adelantada para su época como son todos los corazones y prácticas libertarias.

Pocos de nosotros le puede reclamar a su integridad moral; que a pesar de todas las dubitaciones y tropiezos, el ímpetu y clamor de sus palabras, y de su andar, son suficientes para elevar la razón a la salud jovial que acompaña a cualquiera que “es un campo de batalla” para sí mismo.

Podemos hallarla en sus inicios agitando al pueblo trabajador; prostituyéndose para financiar el transporte de Berkman para cometer su atentado; reeditando Dios y el estado a su versión más conocida en el medio norteamericano; organizando un baile para recaudar fondos para liberar a Ricardo Flores Magón; enfrentando acusaciones de por qué su casa había explotado por error; o persiguiendo a Johan Most con un látigo por difamar a su amado, en medio de la concurrencia; o rejuntando muestras geológicas para el Museo de Moscú a la vez de la historiografía de la revolución rusa; u organizando la comitiva por el funeral de Kropotkin; entre muchos otros pormenores no menos curiosos e interesantes…

…De esta forma nos llega, a partir de la recuperación biográfica e histórica, la exquisita personalidad de Goldman, la cual precisa mayor extensión que el esfuerzo editorial aquí presentado para describirla en la magnitud de su persona; que, aun con todas las vicisitudes y desavenencias, es un destello con el resto de las constelaciones en los hitos de la historia del anarquismo.

Siendo esta labor sociobiográfica una limitante para la extensión de la obra presentada, el comité editorial BL se encargó sólo de tres aspectos que, a nuestro juicio, resaltan notoria y profundamente a lo largo de los escritos de Emma, y merecen ser atendidos para abordar oportunamente el pensamiento social de Emma, por un lado; y por el otro, hacer extensiva y corriente la apertura ideológica que en vida manifestó sin llegar a ser menos autocrítica por eso, como demuestra la sinceridad de algunos pasajes de su autobiografía Living my life.

Señalemos pues, estos tres puntos:

1). El pensamiento sociológico. Es necesaria una aclaración aquí: si bien Benjamin Tucker se encargaría de introducir y traducir a Bakunin para el medio norteamericano, fue preciso hacer el rescate de recuperación historiográfica centrándose en las ideas contractualistas con las cuales se polemiza, y que, sin ir más lejos, son la regulación social a través de la autoridad y del principio estatutario. En Dios y el estado se expresa en gran medida, en tanto anti-autoritarismo, la consecuencia ya negada a la teoría contractual:

“La gran desgracia es que una gran cantidad de leyes naturales ya constatadas como tales por la ciencia, permanezcan desconocidas para las masas populares, gracias a los cuidados de esos gobiernos tutelares que no existen, como se sabe, más que para el bien de los pueblos… Hay otro inconveniente: la mayor parte de las leyes naturales inherentes al desenvolvimiento de la sociedad humana, y que son también necesarias, invariables, fatales, como las leyes que gobiernan el mundo físico, no han sido debidamente comprobadas y reconocidas por la ciencia misma.

“Una vez que hayan sido reconocidas primero por la ciencia y que la ciencia, por medio de un amplio sistema de educación y de instrucción populares, las haya hecho pasar a la conciencia de todos, la cuestión de la libertad estará perfectamente resuelta. Los autoritarios más recalcitrantes deben reconocer que entonces no habrá necesidad de organización, ni de dirección, ni de legislación política, tres cosas que, sea que emanen de la voluntad del soberano, sea que resulten de los votos de un parlamento elegido por el sufragio universal, y aun cuando estén conformes con el sistema de las leyes naturales –lo que no tuvo lugar jamás y no tendrá jamás lugar– son siempre igualmente funestas y contrarias a la libertad de las masas, porque les impone un sistema de leyes exteriores y, por consiguiente, despóticas.

“La libertad del hombre consiste únicamente en esto, que obedece a las leyes naturales, porque las ha reconocido él mismo como tales y no porque le hayan sido impuestas exteriormente por una voluntad extraña, divina o humana cualquiera, colectiva o individual.”[1][2]

Esta polémica resulta más evidente al criticarse a Rousseau y Robespierre en el cuarto capítulo del libro de Bakunin. Pues bien, estas coincidencias fueron deliberadamente omitidas considerando el hecho que Emma reedita Dios y el estado en 1916, y perfilando mucho más elaboradamente su pensamiento social en textos como “Individuo, sociedad y estado” para dedicarse a exponer la falsa dicotomía entre individuo y sociedad, es decir, entre individualismo y colectivismo[3].

Repetimos, es nada más una consideración editorial sobre la selección de textos y los parámetros de selección. Asimismo, el hilo conductor de las notas al pie es la recuperación de la historia de las ideas con la consiguiente crítica ideológica que según el panorama sociológico puede ofrecer. La relación de autores como Rousseau, Locke o Spencer, tienen la intención de arrojar luz sobre la demagogia y el autoritarismo de dichos exponentes para ayudar aun más a presentar la crítica ideológica en toda, o buena parte, de su amplitud.

2) Individualismo y Nietzsche. Ciertamente el individualismo de Emma se presta asociarse a la inspiración americana de Tucker. Pero quienes redactamos estas líneas creemos puede inducir a un equívoco. Es más bien Voltairine de Cleyre quien se asocia directamente a Tucker. Incluso, haciéndole justicia a Cleyre, ella declara: “El individualismo y el mutualismo, descansando sobre la propiedad, implica un policía privado, no del todo compatible con mi idea de libertad”[4].

Consiguientemente, la inspiración individualista de Emma, aunque pudo tener influencia de Tucker, se inclina hacia el individualismo de Bakunin, partiendo el ruso de una expresión monoteísta del egoísmo religioso, aun todavía por refinar en alguna utilidad social; hablamos del egoísmo racional y despechado que subyace a toda muestra de solidaridad, más allá del simple utilitarismo y en pos de la afirmación del individuo –siempre y cuando sea en consonancia con los demás[5]. Muy probablemente, esta idea de la solidaridad como mayor muestra del egoísmo desinteresado, provenga de las lecturas stirnerianas durante el acercamiento de Bakunin con el círculo de jóvenes hegelianos. Sugerimos de esta manera acercarse a la línea directa desde Stirner, que influyera en Bakunin, Nietzsche, Emma, et. al.

Así, la inclinación anarco-comunista del individualismo en personas libremente asociadas y autogestionadas, apuntando hacia Kropotkin, o hacia el federalismo de Proudhon, es completamente coherente por mucho que a Kropotkin le exasperaba algunas de estas nociones en sus charlas con Emma. Hecha esta precisión dentro de la historiografía de las ideas, también se puede comenzar una sana lectura en Nietzsche, quien eleva los principios del humanismo “no demasiado humano” como la radicalización de este egoísmo en todos los niveles axiológicos y epistémicos conocidos.[6]

3) Feminismo y los estudios de la mujer. Como último punto, nos referiremos a la inequívoca relación entre sicología, enfermería y las prácticas feministas en Emma, de manera biográfica y soslayada, sin abundar en los detalles para no entorpecer los estudios de la mujer.

Como partera y costurera, estuvo en estrecha relación con las condiciones obreras, especialmente con las condiciones de higiene que incidía en una alto índice de muertes prematuras en bebés. No sería sino en la prisión donde decide cambiar de profesión, de costurera a enfermera, estando presa del 16 de octubre de 1893 al 17 de agosto de 1894 culpable de incitar al amotinamiento[7]. Recluida, cumpliría su sentencia cursando enfermería al tiempo que leía libros copiosamente. Decide titularse en Viena, siendo financiados sus estudios y estadía por amigos; pero antes de instalarse en Viena conoce a Louis de Michelle, Kropotkin y Malatesta. Ya en Viena entra en el círculo de conferencias de Freud; lee a Nietzsche; y se interesa profundamente en el trabajo en sicología de Ellis Havelock. Para 1896, Emma obtiene su título en obstetricia y en enfermería dejando trunco su sueño infantil por la medicina. Asiste, además, a las ligas anarquistas, socialistas y neomalthusianas, que fueran éstas últimas las rectoras ideológicas, en ese entonces, del control de natalidad a través del anticonceptivo y la maternidad libre, con un gran recelo por socializar esta información que ahora son prácticas más o menos comunes para todos. Esta época marcaría profundamente el carácter y pensamiento de Emma en cuanto su relación a la sicología y el feminismo emancipatorio.

De vuelta a América, trata de practicar su oficio en Nueva York. No durarían mucho estas incursiones: después del asesinato del presidente Mckinley, pertrechado por un anarquista, es perseguida como al resto de expresiones anarquistas, y viaja por EU prestando sus servicios de manera un tanto clandestina con el alias “E. G. Smith”. Presa de nuevo en 1919, se entera del asesinato de Rosa Luxemburgo con quién se solidariza desde prisión…

…No hace falta abundar más. Basta decir que probablemente el feminismo de Emma no sea del todo comprendido. No es la realización de la mujer el empoderarse y usurpar las funciones del “macho dominante”: el empoderamiento es la ficción del que es esclavo aun para sí mismo. Para Emma, es una cuestión de amistad entre los sexos, según se infiere, en la hermandad y en el amor, dejando manifiesto su rechazo al feminismo sufragista de muchas mujeres “de época” que venían más bien nutriéndose de una absurda inspiración victoriana, y que impide la realización de la mujer conforme a los cánones que se le anticipan al aceptar y convivir con la política de un medio servil.

La pasión y romanticismo destilados en Emma tienen mayor influjo en su propuesta de amor libre, en el que el afecto y el amor no se vean disminuidos por las injerencias de la superficialidad, la monotonía y la hipocresía moralista de la vida cotidiana. Y aunque nos suene de lo más normal, la idea de un amor y prácticas sexuales irrestrictas todavía escandaliza a aquellas mentes susceptibles.

Pero la amistad entre la mujer y el hombre va más allá del amor, es la condición humana la que se inmiscuye con todos sus claroscuros –así se antoja el verdadero afecto de la humanidad emancipada también de sus sentimientos y afecciones. Para Emma, la maternidad no sería un asunto de reproducción, o de bendición divina, o de un infierno austero tras su paso en el mundo; sería la libre elección de una mujer y un hombre dispuestos a realizarse mutuamente, como individuos libres y autodeterminados, al traer una criatura al mundo en los términos de la libertad, DE SU LIBERTAD.

Porque “la nimiedad separa, la amplitud une”.

Brigada Emma Goldman
Comité editorial Anarquía es una Sinfonía/BL.


Notas:

[1] Bakunin, M. “El principio de la autoridad” en Dios y el estado.

[2] “Leyes naturales” que en Piaget serían un “sistema normativo”, está basado en el contenido psicofisiológico del individuo y la interacción social inmediata a la red de expectativas que dicho contenido satisface. Bakunin así entendía estas “leyes naturales” que a la luz de los estudios contemporáneos como Piaget o Maturana, poseen un poco más de sentido fuera de su significado jurídico o iusnaturalista.

[3] Recuperar el debate entre Volin y el círculo de exiliados rusos.

[4] “‘Socialism and Communism both demand a degree of joint effort and administration which would beget more regulation than is wholly consistent with ideal Anarchism; Individualism and Mutualism, resting upon property, involve a development of the private policeman not at all compatible with my notion of freedom.” Cfr. Baase, S. Voltairine de Cleyre: Anarchism without adjectives.

[5] Bakunin constantemente habla de “Realización” social o individual.

[6] Sin olvidar la “Voluntad de poder” que Hitler y la misma hermana de Nietzsche consienten en utilizarse para la propaganda Nazi, especialmente con el filme “El triunfo de la voluntad”. Esto es necesario desmitificar, de una vez buena vez.

[7] Así decía el mitin al que convocaba Emma y otras personalidades: “Encuentro de masas para celebrar la muerte del principal déspota en España, Cánovas del Castillo, ejecutado por el anarquista Michel Angionillo”. Cfr. Díaz, Blanco, “Un anarquista desde por aquí y desde allá” [En línea] http://www.listindiario.com/ventana/2010/11/26/167990/Un-anarquista-desde-por-aqui-y-desde-alla (última revisión en línea: 13 de febrero del 2015) en Listín Diario.


Bibliografía consultada y en línea:


Bakunin, M. “El principio de la autoridad” en Dios y el estado, Libros de Anarres/Biblioteca Libertaria, Argentina.

Baase, Sara, Voltairine de Cleyre: Anarchism without adjectives [En línea] http://dwardmac.pitzer.edu/Anarchist_Archives/bright/cleyre/ts205.html [Última revisión: 13 de febrero del 2015] en Anarchy Archives.

Delahanty Matuk, Guillermo, “Emma Goldman, anarquista en el campo de la enfermería” [En línea] http://www.rosa-blindada.info/?p=2574 (Última revisión: 13 de febrero del 2015] en La Rosa Blindada.

Díaz, Blanco, “Un anarquista desde por aquí y desde allá” [En línea] http://www.listindiario.com/ventana/2010/11/26/167990/Un-anarquista-desde-por-aqui-y-desde-alla (última revisión en línea: 13 de febrero del 2015) en Listín Diario.